Conocí
Sleep all summer gracias a una
nota de Nick Hornby. Aquí va una traducción precaria de una de las plumás más lúcidas que conozco en lo que a música popular se refiere:
En lo que va del año, mi canción favorita es un cover. La versión original es de Crooked Fingers, una banda que en mi vida había escuchado nombrar, lo que hace que me pregunte, no por primera vez, cuántas otras canciones hermosas, brillantes, andan por ahí escondiéndose de nosotros (estoy seguro que son centenares, y es algo bueno saber que sorpresas así nos esperan por el resto de nuestra vidas como escuchas). La versión que he estado escuchando es de The National y St. Vincent, una combinación de voces de por sí adorable, pero la canción es perfecta, verdaderamente rompecorazones: irónica, melancólica, precisa en la construcción de una atmósfera que no se explora con frecuencia.
Mientras la mayoría de críticos musicales juzgan, aceptan o rechazan, es fantástico leer a alguien que simplemente escribe sobre una buena canción y al tiempo nos recuerda lo buena que puede ser la música.