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6 de mayo de 2011

Diez discos para llevar a una isla desierta

Debería estar trabajando ahora. Tal vez por esa misma razón me dedico a una labor que había aplazado durante años: escoger los diez discos que me llevaría a una isla desierta. Lo de la isla desierta es sólo una metáfora, porque si apenas pude conseguir un bus para venir mi casa, dudo que quede un islote deshabitado en este planeta, y de haberlo me gustaría naufragar allí; debe ser tranquilo. Con los discos que siguen, por supuesto. Pero antes, unas aclaraciones previas:

1. Están ordenados alfabéticamente porque no podría establecer una jerarquía. 
2. La selección es completamente caprichosa, es decir, guiada por mi gusto. 
3. Hay omisiones dolorosas, pero si la tarea autoimpuesta es escoger sólo diez discos, esos son los diez hoy.
4. Muchos de mis artistas favoritos no están incluidos, pero sólo puedo decir: "mala suerte y los quiero mucho". 
5. Musicalizar esta entrada es imposible; en cada disco hay por lo menos tres canciones maravillosas de las que podría hablar por horas. La solución, morosa, es que en cada título del disco está un link a YouTube. 
6. Todas las canciones "linkeadas" son maravillosas, pero cada disco tiene otras tantas iguales o mejores. 

Esta es la lista:

6 de octubre de 2010

Bob Dylan - You ain't goin' nowhere



















No hay ningún retrato de Bob Dylan que no sea parcial.Sam Shepard hizo un pequeño bosquejo en su diario de gira Rolling Thunder Logbook:

"Dylan se ha comprado un perro. El tamaño y la forma le encajan perfectamente. Un cachorro hembra de sabueso. Y en celo, para rematarlo. Suelta gotas rojas por los vestíbulos de los hoteles de moda de aquí a Montreal y de vuelta. Se caga en cualquier rincón; es la pesadilla de un maître. Roba comida de lujo. Arrastra a Dylan como la perra que es. Consigue que la paseen los guardaespaldas negros: "Gary el Apuestas", "Barry el Jevi" y "Louie el Pescados". Tiene hambre constantemente, y tal vez también lombrices.

Se trata de esa facultad de Dylan para reproducir su forma física en el mundo exterior. Proyectar un sentido secreto de su propio tamaño y el efecto visual para todos los testigos".

12 de febrero de 2010

Jakob Dylan - Something good this way comes



No puedo imaginar cómo se siente ser hijo de Bob Dylan y dedicarse a la composición de canciones. Creo pensaría que mi padre llena bastante bien la cuota musical de la familia. Que a diferencia de el cabello rizado o del apellido, el genio no se hereda. Que no es una competencia, pero él comienza ganando.

No tengo idea de la opinión de Jakob Dylan sobre esa enorme sombra que cuelga sobre él. Pero se me ocurre que sobre Bob Dylan también tiene una enorme sombra: el viejo Bob de sus discos clásicos de los sesenta y setenta, esos mejores días que no regresan. El caso es que ambos, papa e hijo, continúan grabando con serenidad, y ocasionalmente logran canciones brillantes. Tal vez algunas cosas sí se hereden.

28 de abril de 2009

Bob Dylan - If you ever go to Houston

http://www.elpais.com/recorte/20090412elpepicul_1/LCO340/Ies/Nuevo_disco_Together_through_life.jpg

Van 46 desde que Dylan lanzó su segundo trabajo; entonces no tenía bigote ni arrugas en su rostro, su voz era nasal, se acompañaba únicamente de una guitarra y tocaba temas inspirados en el folk de Woody Guthrie, el country y el blues acústico de los campos aledaños al río Mississippi.

Bob Dylan - Girl from the north country

Ahora, en "Together through life", (que salió hace menos de una semana), su rostro enseña marcas de vejez, su voz es áspera y se acompaña de músicos veteranos. Los cambios son normales para un hombre que va a cumplir 68 años, lo inusual es lo que permanece desde la mocedad. Y no me refiero a lo superficial, a que toda su carrera se haya movido dentro de los géneros folclóricos norteamericanos, sino que ha permanecido fiel al mismo espíritu; su voz de hoy, sin ser la misma, no reniega con la de su juventud. Acepta los cambios, inevitables, y pule lo que puede según ha aprendido con los años. No se me ocurre una mejor manera de envejecer.

Bob Dylan - If you ever go to Houston