Hace casi dos años vi a Cat Power en vivo. Quizá sea el mejor concierto al que haya ido. Fue en un auditorio pequeño en el centro de la ciudad. Lo interesante es que pude percibir los pequeños detalles, los gestos y movimientos más mínimos; tan diferente de ver al artista en un estadio a medio kilómetro de distancia. En cambio, Chan Marshall estaba tan cerca que atrapé una de las flores que lanzó al público. Lo juro.
El inconveniente es el recuerdo. El tiempo hecho estragos de él. Es un proceso irreversible, supongo, pero es una fortuna que exista un paliativo como la versión de The greatest que Cat Power grabó para el show de Jools Holland, y que un alma generosa lo haya subido a You Tube. Es una interpretación que, me arriesgo a afirmar, no inferior a la original en estudio, pero que de ninguna manera supera a mi recuerdo, o lo que queda de él.